El Juego, Los Juegos


Acabamos de celebrar “El Día Mundial de los Derechos del niñx”.

Es de alguna manera sorprendente leer en dicha declaración de Los Derechos del Niño:

“El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados a los fines perseguidos por la educación. Las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho”.

¿Tanto poder tiene el juego? ¿Tanto como el derecho a la salud, a la familia, a la educación…?

Según Stuart Brown el juego “Es la forma más efectiva de desarrollar el cerebro, enriquecer la imaginación y alegrar el alma”.

Para Inma Marín “El juego como metodología y estrategia, esencia de lo lúdico, puede transformar el proceso de la enseñanza y el aprendizaje.

¿Transformar? Pero si en los primeros años de escolarización ya utilizamos el juego como metodología activa de enseñanza-aprendizaje.

Sin embargo hay veces que algunxs niñxs después de un rato de actividad por “rincones de juegos” nos preguntan: ¿Cuándo iremos a jugar? Claramente lo que nos piden es jugar sin restricciones, ni obligaciones de con quién, ni a dónde. Reflexión que nos sirve en el entorno familiar cuando organizamos juegos para ellos y elegimos los juguetes y ponemos las reglas.

Para Inma Marín “Quieren jugar de manera libre”. Jugar no significa sólo relacionarse o utilizar juguetes y mirar el patio como el oasis de su juego.

“El juego es por tanto una actitud vital”. Si observamos nuestro entorno vemos personas de todas las edades jugando: a las cartas, con monopatines, a la pelota, haciendo crucigramas, chapoteando con las olas, a videojuegos… Hay personas que cuando dicen que no les gusta jugar, practican deporte, disfrutan de  excursiones o cocinando. Se refieren más bien a que no les gustan los juegos. Los juegos y los juguetes son meros instrumentos para conseguir hacer juego y por eso no todos nos gustan porque no nos dan juego.

Deberíamos, por tanto, plantearnos el impacto que puede tener utilizar frases en negativo con respecto al juego: “No jueguen conmigo”, “deja de jugar que tienes una edad”, “Ahora no jugamos, ahora comemos”… Todas y cada una de ellas puede cambiar y no transmitir a lxs niñxs el juego (actitud) como algo negativo, igual que hemos conseguido no utilizar la palabra “pensar” como algo deseable, sino todo lo contrario.

Para Martina Mauriras-Bousquet “Los juegos son instituciones sociales, representaciones tangibles de la manera en que las diferentes culturas expresan sus maneras de jugar”.

El juego es una actitud existencial, una manera particular de abordar la vida que se puede aplicar a todo y que no corresponde a nada en particular.

La actitud de juego trasciende a los juegos, por eso hay juegos que nos gustan y otros que nos aburren.

Platón daba gran importancia a aprender jugando. A partir de entonces el juego como recurso educativo evoluciona y se modifica según las teorías educativas que imperan en cada momento de la historia.

Sabemos que aprendemos y aprehendemos lo que nos resulta significativo y según la neurociencia “El cerebro sólo aprende si hay emoción”, también sabemos que en el juego se despiertan diferentes emociones.

María Montessori concluye que los niñxs se “construyen a sí mismos” y lo hacen a través de lo que viven en el entorno. Toda su pedagogía está basada en dos grandes aspectos: Las actividades escogidas libremente y la repetición que lleva al éxito.

Además de ella tenemos que aprender lo importante que es observar el juego libre de lxs niñxs en el que el adulto no dirige ni propone.

Cómo ayuda a conocerlos, entenderlos y descubrir sus ganas de aprender… Lo importante es darles libertad y respetar sus propuestas de juego; si lo hacemos desde el principio, no les hacemos dependientes de alguien que siempre proponga, que siempre dirija, que juegue por ellos…

Algunas de las propuestas de juegos más significativas por edades pueden ser:

  • Cesto de los tesoros: descubrir, conocer, manipular objetos no convencionales como juguetes.
  • Juego heurístico: Juego por descubrimiento. Continuación del cesto de los tesoros, pero además es lógico-matemático; aprenden a agrupar, clasificar…
  • Sacar y meter objetos: Aprenden a colocar y descolocar cualquier cosa a su alcance, cacharros de cocina, abrir y cerrar cajones… Prueban a ver qué pasa, descubren y aprender a controlar la fuerza, comprueban su destreza…

No podemos olvidarnos de las nuevas tecnologías y hacer una breve reseña de los videojuegos que James Paul Gee los destaca colocándolos en el eje central de una teoría general del aprendizaje y la alfabetización, y muestra cómo pueden ayudarnos a imaginar una reforma en las escuelas…

Ahora bien según  la neurociencia los niños no deberían mirar ningún tipo de pantalla hasta haber cumplido los tres años.

Bibliografía: Inma Marín “Mis cursos sobre investigación del juego y los juegos”.

Eduacdora

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