La escucha activa

Porque deberíamos agacharnos siempre cuando nos dirigimos a los niños

El método de crianza de escucha activa, fue planteado en 1957 por dos psicólogos estadounidenses: Carl Rogers y Richard E. Farson. Parte de la idea de que los niños no entienden el mundo de los adultos. Por eso, somos nosotros los que debemos ponernos a su nivel e intentar entender el suyo.

La base de este método parte en ponerse a la altura del niño para interactuar con el y establecer contacto visual desde su misma altura. Esto facilita la comunicación y nos permite a nosotros comprender mejor las vivencias del niño. Tenemos que ser capaces de empatizar con sus estados emocionales, comprender sus preocupaciones y, por supuesto, transmitirles calma y serenidad; facilitando y potenciando la empatía y los lazos afectivos.

Es muy importante que los niños se sientan seguros y queridos en el centro educativo, haciendo este pequeño gesto facilitamos que cada uno de nuestros niños construya su vínculo con el centro y las educadoras desde un lugar de calma, seguridad y confianza.

Beneficios:

 

  • Promueve su autoestima del niño
  • Genera una comunicación afectiva
  • Le da confianza para expresarse
  • Le demuestra que lo que dice es importante
  • Establece un aprendizaje de igualdad
  • Promueve su inteligencia emocional
  • Genera su comunicación no verbal y/o su empatía
  • Le enseña a relacionarse con calma y serenidad
  • Facilita escucharlo al mantener contacto visual
  • Ayuda para la concentración en la conversación

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