Educar en el respeto

Educar en el respeto

Aunque a algunas personas pueda sorprender, educar niños obedientes no da como resultado, niños felices. Lo más conveniente es, educar desde bien temprana edad, qué es el respeto, la reciprocidad y esa empatía construida a través del afecto sincero.

Los premios y castigos no siempre son efectivos, especialmente porque en la sociedad no siempre nos recompensan con algo bueno “por portarnos bien”. Los niños no deberían orientar su comportamiento en base a sólo gratificaciones.

Así que, es necesario que entiendan por sí mismos las raíces del respeto y la nobleza y que lo practiquen de forma espontánea.

Al igual que la obediencia transmitida a través del miedo ocasiona malestar en el niño, también la permisividad ocasiona infelicidad, el niño al no ver limite alguno en su entorno, no sabe que se espera de él en cada instante.

Los extremos en la crianza y educación no son buenos, hay que delimitar en ambos casos.

Niños que sólo obedecen en casa.
Es una conducta que a veces se ve en las aulas. Niños que no muestran respeto y dista mucho de como es su comportamiento en casa. Cuando los educadores hablan con los padres, éstos no terminan de entender, ya que en casa son muy obedientes. La obediencia basada en la sumisión no es saludable ni pedagógica.

Es necesario cambiar esquemas, educar en el respeto y no en el miedo.

Educar en el respeto, es educar en felicidad.

El lenguaje educa, la actitud es pedagógica, es clave para educar en el respeto.

  • Ofrecer responsabilidades al niño. Desde pequeños aprenden la importancia de hacer las cosas por sí mismo, poco a poco, se sentirán satisfechos al darse cuenta de que son capaces de hacer muchas cosas y que cofiamos en ellos.
  • Razonar con los niños sobre las normas que se establezca en cada familia. Explicarle porque deben cumplirse. Establecer una comunicación respetuosa donde se atiendan sus preguntas.
  • No gritarle ni humillarle cuando se equivoque. No intensificar lo negativo. Potenciar lo positivo y enseñarle a hacer las cosas bien.
  • Sobretodo, atender a sus emociones y enseñarle a canalizar y a entender esos proceso internos.

Articulo de “eresmamá” Educar en el respeto, no en la obediencia del miedo

Marisa Sánchez

Marisa Sánchez

Eduacdora

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