¿Por qué en un país como el nuestro, al sur de Europa, en el que gran parte del año hace buena temperatura, los niños salen menos a la calle que en los países nórdicos?

En estos países se usa menos el coche, utilizan la bici incluso cuando llueve y salen al parque haga frío o calor…
Es cuestión de abrigarse y dejar los miedos a los resfriados a un lado.

 

Razones para salir a jugar fuera:

Les permite sentir el frío y el calor, aprendiendo así a vestirse según la época del año. Favoreciendo la autorregulación y la autonomía.

Los niños se vuelven más adaptables y resilientes. Los estudios sobre las Escuelas Del Bosque concluyen que el hecho de que los niños desarrollen gran parte del día al aire libre, con independencia de las condiciones metereológicas, hace que éstos se adapten mejor a los cambios de la vida, pues aprenden a jugar y desarrollarse aunque las condiciones externas sean cambiantes.

Fomenta la creatividad. En un día de lluvia se pueden hacer cosas distintas y las de siempre, se pueden hacer de otra forma. Se dibuja mejor con tronquitos sobre un suelo de tierra mojada que sobre uno seco, por ejemplo.¿Y qué me decís de la nieve? Se pueden construir muñecos de nieve, iglús… Las sensaciones que ofrece es algo que no debería perderse ningún niño

Apreciar los cambios de estaciones. Hay niños que pasan de casa a la escuela y de la escuela a extraescolares y de ahí a casa de nuevo. Apenas han pisado la calle y mirado hacia el cielo. Viven los cambios de las estaciones a través de los clichés que se transmiten en la escuela o en la decoración de los establecimientos… Hay un montón de preguntas qué hacerse al aire libre, para aprender sobre las estaciones. Como:¿ Sólo hay hojas marrones en otoño? ¿O sigue habiendo árboles con Hojas?

Se fortalece su sistema inmunológico y les protege de los virus. ¿Sabías que realmente el frío no enferma? Precisamente uno de los motivos que hace que los niños enfermen más en invierno es el hecho de estar encerrados mucho tiempo con otros niños en espacios cerrados y con menor ventilación que en verano. Es un caldo de cultivo estupendo para la propagación de virus.

Pasar frío sí puede hacer bajar nuestras defensas y entonces somos más vulnerables a los virus, pero si salimos a fuera en invierno bien abrigados no hay que temer (hablo de niños sanos y como norma general).

Potencia que los niños hagan ejercicio. Ello les ayuda a dormir mejor, reduce la obesidad infantil y mejora el sistema inmune. ¿Qué más se puede pedir?

En resumen, aprovechar la oportunidad que nos brinda el vivir en un país estupendo, sin el frío realmente peligroso que puede hacer en otras zonas del planeta, pero ese no es el caso… “los niños crecen sanos alrededor del mundo, vivan en el polo norte, vivan en el desierto o en los trópicos, y lo hacen estupendamente”, como dice Andrew McMartin, de Wildearth.org. Se trata de aprender a valorar cada situación y vestirse adecuadamente.

“Seis razones para jugar a fuera cuando hace frio; Blog “ Tierra en las Manos”

https//www.bosquescuela.com

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